Según informa el diario Ideal, ha habido un terremoto de 4,4 grados en Quesada (Jaén). Al parecer, se ha notado también en la localidad cercana de Cazorla. El Instituto Geográfico Nacional confirma que ha ocurrido sobre las 15:36 horas y ha durado alrededor de diez segundos. El Diario Jaén, por su parte, explica que el seísmo ha podido sentirse en otros pueblos de la zona, pero no aporta más datos. ¿Alguien sabe si se ha notado en Huelma?
Terremoto de 4,4 grados en Quesada (Jaén)
Archivado bajo Que pasa en el mundo
Diarios de El Cairo (XIV): mujeres y El Cairo
19.33 – 18/09/2011
Acabo de visitar una exposición de graffitis en una galería cercana al hostel -en la calle de atrás. Me han invitado Valentina y Sara. Estaba bien, pero un poco corta. Ahora voy montado en un taxi en dirección a casa de Miriam, para despedirme de ella y de Manu, que esta madrugada toman rumbo a Gaza, al fin. Mi estómago sigue sin estar bien de todo y hoy, otra vez, solo he comido arroz blanco. A Zvetan y Natalia no los he visto hoy, a pesar de que se quedan ya en mi mismo hostel.
En una de mis clases, esta mañana, la profesora -que lleva velo- me ha puesto varios vídeos de cantantes árabes, unos actuales, otros ya muertos. Le he preguntado por qué ninguna mujer lleva el pelo cubierto en esos videoclips. «Una mujer con velo nunca bailaría en un vídeo, bailaría en su casa», me ha respondido.
12.04 – 19/09/2011
En las cafeterías de la zona centro no se suele sentar casi ninguna mujer. En las de los otros barrios, sí he visto más. no termino de descifrar la mirada de los egipcios hacia ellas. A las que son de aquí, desde luego, se las mira de forma distinta que a las extranjeras: con ellas da la impresión de que todo vale. Como el día en que salí del Hurriya con Miriam y un taxista se puso a perseguirnos (a perseguirla) y hacerle gestos obscenos con la lengua.
Aunque yo no puedo percibirlo de la misma forma que ellas, creo que se huele fácilmente en el ambiente. Parece que la mujer árabe todavía tiene un largo camino hacia su emancipación. Y tendrá que recorrerlo sola.
Archivado bajo Diarios de El Cairo, Miradas Árabes
Diarios de El Cairo (XII): insolación con delirios
9.11 – 18/09/2011
Un consejo fundamental: si vais a las pirámides, poneos una gorra. Yo no lo hice, y he pasado por un momento fatal. El día que fuimos a las pirámides, por la noche, me dio como una gran flojera. Me sentí sin fuerzas. Me tumbé a esperar, pero no se me pasaba. Iba a peor. Conseguí bajar a la pastelería que hay junto al hostel y compré unos pasteles. A pesar de que tenía diarrea, me los comí, pensando que se trataría de un bajón de azúcar (aunque me tomo los tés con cuatro cucharadas).
No sabía qué me pasaba. Me duché y me metí en la cama. Los brazos y la cabeza me ardían. Miriam me llamó para preguntarme qué tal estaba y, tras contárselo, dijo que se trataba de una insolación, muy convencida. Supuse que sí. También me explicó que tenía que ponerme toallas mojadas en la cabeza. No lo hice. Me mojé la cabeza varias veces.
Pasé la noche en una duermevela muy turbia, a veces despierto por las voces de la gente del hostel, de tertulia en recepción, a veces atrapado en una extraña pesadilla en la que un rarísimo grupo de alemanes quería quitarme mis posesiones (?).
Ayer, nuestro plan era ir a Alejandría, pero yo no estaba en condiciones. Postergamos el viaje. Tras pasar el día durmiendo, a media mañana quedé con Manu y Miriam en nuestra tetería de siempre, en Midan Tahrir. Allí estaba también María del Mar, una catalana que ha conseguido el permiso para cruzar a Gaza solicitándolo desde España, a través de la Embajada.
Miriam y Manu están jodidos, porque ellos lo pidieron a la vez -y desde Egipto- y todavía no tienen ese permiso. Así que esta mañana van a ir a suplicar a la Embajada española, para ver si tienen más suerte. A lo mejor los acompaño, si me encuentro bien. Sigo sin tener la barriga en condiciones, y eso que ayer, durante todo el día, solo comí arroz blanco, sin nada. Estos dos días han sido bastante extraños…
Archivado bajo Diarios de El Cairo, Miradas Árabes
Diarios de El Cairo (XI): enganchados a Internet
17.46 – 16/09/2011
Venirme sin ordenador ni móvil con Internet ha sido una gran idea. En el hostel me doy cuenta de lo enganchados que estamos muchos de nosotros a la Red. Ahora mismo, por ejemplo, 6 de las 7 personas que hay en la recepción están mirando su ordenador. El otro soy yo. No voy a mentir, voy a un cibercafé todos los días, o lo miro en la academia al acabar las clases, pero no lo tengo conmigo todo el rato. En Madrid, claramente, estoy obsesionado.
A pesar de los ordenadores, aquí también se puede hablar. Están Valentina, Thomas, Sara y unos japoneses que no es que sean muy dicharacheros. También estaba Natalia, pero se acaba de ir. Me deja su ordenador, por cierto, para que se lo guarde. Se va a hospedar en este hostel a partir de mañana. Me deja usarlo. Qué vamos a hacer, tendré que mirar mi correo…
Aquí puedes leer más Diarios de El Cairo
Y aquí mi post en Periodismo con futuro: El periodismo ciudadano, impulso de la primavera árabe
Archivado bajo Diarios de El Cairo
Diarios de El Cairo (X): visita a las pirámides
Quedo con Manu para ir en Metro una parte del trayecto, hasta Giza. Allí hay que coger un autobús que vale solo una libra. De vuelta, volvemos en un taxi por 25 libras. Creo que se puede pagar menos, incluso 20. El primer taxista quería cobrarnos 50. La entrada a las pirámides vale 60 libras, pero convenzo al de la puerta de que soy estudiante (enseñando un carné de la Escuela de Idiomas) y pago la mitad, 30 libras.
Manu y yo montamos en camello una media hora por 40 libras. Damos una vuelta a todo el lugar, que es bastante grande y muy espectacular, aunque el estar tan cerca de la ciudad (casi pegado) le quita algo de gracia. Entramos a la Esfinge y a una pequeña pirámide, a la que se puede acceder gratis. Me habían dicho que entrar a la pirámide grande, que vale dinero, no merece la pena, ya que los tesoros están en el Museo Egipcio.
Discutimos con muchas personas que buscan desesperadamente una propina. Las piden sin disimulo y desmesuradamente grandes. Lo feo es que al principio dicen «no money» y luego te lo piden. Hay que saber decirles que no. La cortesía no tiene aquí sitio. Hay que ser duro y no ablandarse. Además, no teníamos tantas monedas, y pedían 20 libras por hacerte una foto o ponerse a tu lado…
En cualquier caso, las pirámides son impresionantes, inmensas, y la sensación se agranda al verlas en su entorno, el desierto. Seguro que los viejos egipcios creían que el dios del sol se manifestaba a través de ellas. He hecho como 80 fotos, casi las mismas que llevaba en todo el viaje. Ha sido la experiencia más turísticas de toda mi estancia en El Cairo.
Archivado bajo Diarios de El Cairo
Miles de personas marchan en Madrid por un Sáhara libre
Miles de personas se manifestaron este sábado en Madrid a favor de la independencia del Sáhara en contra de las violaciones de los Derechos Humanos que, según denuncian los manifestantes, Marruecos ejerce en la zona. La protesta, que arrancó en la glorieta de Atocha y terminó en la plaza de Ópera, llega tres días después de que se cumpla un año del asalto al campamento de Agdaym Izik (a 16 kilómetros de El Aaiún) por parte de las fuerzas del orden de Marruecos que desencadenaron graves disturbios entre la policía marroquí y los saharauis .
Aquí podéis leer mi noticia en EL PAÍS sobre el tema
Archivado bajo Miradas Árabes, Que pasa en el mundo
Diarios de El Cairo (IX): golpes, Vitorio y Gaza
Salgo de clase, camino de mi hostel. Anoche me emborraché por primera vez desde que estoy en Egipto, tras unas cervezas en el Hurriya. Despertarme con resaca parece, aquí, una sensación fuera de lugar, que rompe un cierto encanto de la ciudad. Estuvimos, además, con Hossam, un joven al que, según nos contó, le pegó la policía tras el asalto a la embajada israelí. Su historia parecía verosímil, pero un poco grandilocuente. De hecho, cuando nos enseñó la espalda, solo tenía 3 o 4 marcas pequeñas.
Más tarde, se unió a nosotros otro egipcio muy simpático al que conocía Manu y charlaron sobre Vittorio Arrigoni, un italiano activista al que secuestraron y mataron en Gaza (Palestina). Manu quiere ponerle ese nombre a la asociación de ayuda a los palestinos que está poniendo en marcha, pero necesita todavía el permiso de la madre de Arrigoni.
Acabé acostándome cerca de las cuatro y hoy he tenido una resaca importante. Ahora, tras las clases, que hoy han sido agotadoras, llego al hostel. Me he comprado un mapa de El Cairo enorme, que tengo intención de devorar, como todo lo que llega a mis manos de esta ciudad.
Mientras, Erdogan visita el país para mostrar músculo y tensar la cuerda con Israel, y alguna gente, en algunas conversaciones, desliza la idea de «guerra» contra los sionistas. Lo cierto es que tras el asalto a la embajada, me da la sensación de que el ambiente se está enrareciendo un poco.
Archivado bajo Diarios de El Cairo, Miradas Árabes
Diarios de El Cairo (VIII): 11 de septiembre
Hoy ha sido el primer día que me he sentido totalmente integrado en esta ciudad. Me desperté sobre las 9.30, como siempre. Tomé café, leí un rato en árabe, charlé con una alemana, Sara, que lleva 4 años aquí y está harta del machismo egipcio. Cambié todo mi dinero, fui a clase. Tres de las 4 estuvieron muy bien, y yo era el único alumno. Clases partículares. En la cuarta me aburrí un poco.
Después estuve con Manu y Miriam dando una vuelta, tomando té, paseando por la orilla del Nilo más cercana a Tahrir. Mucha gente va a los puentes a pasar la tarde y el principio de la noche: hay parejas, puestos de comida y malotes haciendo caballitos con sus motos de pequeña cilindrada. Abajo, unos barcos con luces y música hortera sirven como pequeño desahogo para la estricta moral musulmana. «Ahí se puede hasta bailar», dice Miriam.
En fin, llego ahora al hostel, empapado de ciudad y de árabe, sintiéndome bien. quedan atrás los primeros días de una cierta ansiedad por no conocer gente. Por cierto, aquí el 11 de septiembre no parece una fecha especial. El día en que el mundo occidental conmemoraba de forma grandilocuente la gran masacre, la única posible, yo no lo viví allí, sino en el otro lado.
Archivado bajo Diarios de El Cairo, Miradas Árabes









