La celebración de mi cumpleaños, el pasado jueves, se saldó con un balance ‘regalil’ bellísimo: mis ex compis de Madridiario regaláronme un libro de cómics con muy buena pinta; Martita, uno de Kosinski -al que no conocía; pero el rizo lo rizaron esa gente de Prisacom, que me obsequió con una camiseta myselfsista -será comentada-, un juego de póker y una botella de buen wisky. ¿Cómo han llegado a conocerme también? Después, pasé el finde en el Contempópránea, en Badajoz. Y, entre tanto, intento ahorrar los últimos céntimos para ese pedazo de viaje por el este de Europa, que se empieza a concretar cada vez más y que comienza -si el tiempo y la autoridad no lo impiden- este viernes por la noche, con la visita a Omar y Mayi en París. ¿Alguien da más?
* Mi noticia de resumen sobre el Contempopránea, a donde fui este fin de semana




La pasada semana ha sido muy tranquila. Pedí, definitivamente, la beca para el College of Europe. Hice una pequeña fiesta para inaugurar mi nuevo piso de Cuatro Caminos, en el que me encuentro de puta madre -los problemas de la convivencia no afloran, por ahora. Salí bastante. Empecé -ya casi lo termino- otro libro de Milan Kundera, ‘La broma’ -me gustó más ‘La insoportable levedad del ser’. El domingo, quedé con bastante gente (entre ellos, Juan y sus papás, como se ve en la foto). Y he ido recuperando, poco a poco, mis ganas de hacer cosas productivas. En la semana que empieza, tengo una entrevista con un ministro y un fin de semana previsto en el pueblo, con el que me he reconciliado. Sigo pensando que el 2008 tiene buena pinta.
Definitivamente, se van consumiendo las últimas horas de este 2007 en el que tanto ha cambiado mi vida. En estos momentos, estoy sin piso y bastante harto de todo, pero al menos mi crisis parece que remite. Por eso prefiero acabar el año con una burla, con la esperanza de que las cosas mejoren en 2008. Dejo esta foto, de cuando entrevisté a la mítica Lina Morgan, y aprovecho para poner
Amigos, cuando parecía que entraba en un bonito momento de mi vida, recuperándome del enorme bache que (creo) acabo de pasar, me entero a mi llegada a Madrid de que mi futura dueña ya no tiene a bien alquilarnos el piso. Resultado: el día 5 se me acaba el contrato de mi actual morada y entonces ya no tendré techo. ¡Viva y bravo! ¡Albricias!
