Archivo diario: 27 septiembre 2011

Diarios de El Cairo (II) 11.50 – 07/09/2011

Tras un breve paseo para mezclarme con esta locura, empiezo a ver un cierto orden en este marasmo de tráfico, calor y gente. Cojo un taxi negro. Primer error. ” وكم هذا؟” le pregunto al taxista. “لا مشكلة” responde. No hay problema. Cuando llegamos, le doy 5 libras. Se enfada y pide 15. Le doy 8. Tampoco parece exagerado.

Llego a la sede de la Agencia Efe en la ciudad. Me recibe Enrique. Es muy simpático y parece que tiene ganas de hablar. Dice que trabajó en El País y conoce a varios compañeros. Charlamos un rato. Me dice que evite los taxis negros y que coja siempre blancos, en los que se puede pedir que pongan el taxímetro. Hace dos años no había, cuenta, pero el Gobierno egipcio obligó a renovar la flota y aparcó lo que tenían más de 30 años.

Me presenta a más gente, hay quien trabaja en español y quien lo hace en árabe. Le cuento que vengo a estudiar, que me interesa el mundo árabe, que lo único que sé por ahora de El Cairo es que hace calor y su tráfico es un caos. Es un buen resumen, responde, sumándole las pirámides.

Me da su teléfono y me despido. Salgo. Cambio libras a 8,34. están casi como en el aeropuerto, esto varía mucho a diario. Cojo un taxi blanco. Pido que me lleve a Midan Tahrir. Suenan oraciones en árabe en el taxi. Fuera, pitidos, claxón, bocinas, el sonido más reconocible de esta ciudad loca.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Diarios de El Cairo

Diarios de El Cairo (I): 00.30 – 07/09/2011

El avión aún no había aterrizado y El Cairo ya me estaba pareciendo un caos. Luces parpadeantes, distribuidas hasta el infinito en el suelo que se intuía bajo el avión. A la llegada, más desorden: la cinta transportadora se negaba a escupir las maletas, como presagiando que aquí, aunque lo parezca, no todo va tan deprisa. Cambia. Paga. Recoge. Sal. Encuentra.

Me recoge un conductor del hostel. Lleva esperándome varias horas, dice. Es simpático. Gira frenético y sin intermitentes. “Ya me habían dicho que el tráfico aquí es un poco loco”, le digo para romper el hielo. Se encoge de hombros, sonríe. Nada más saludarlo, ya le he atacado con el árabe: “ادرس اللغة العربية الفصحى “. Respondía en inglés.

Llego al hostel casi a las 12 de la noche y me parece un poco cutre. También creo que está en un sitio de la hostia: a pesar de ser una calle sin gracia (luego descubriría que era la Avenida Ramsés), el edificio es alto y estamos en un séptimo. Desde aquí se ven luces, como desde el avión.

Llevo 12 horas sin parar. Salí de casa a medio día, una hora de retraso, casi 5 de vuelo, otra hora para la maleta. Sí, estoy cansado. Hoy dormiré pronto. Aire acondicionado, habitación grande para mí solo. Pitidos del tráfico, que no duerme. Luces que no se apagan. Buenas noches, Cairo.

2 comentarios

Archivado bajo Diarios de El Cairo