
Marta Rivera de la Cruz, este jueves
Puede que muchos lectores descubrieran a Marta Rivera de la Cruz tras quedar finalista en el Premio Planeta de 2006 con En tiempo de prodigios. Quizá para ellos fuera una sorpresa descubrir Ribanova, la ciudad de los infinitos personajes. Para otros muchos, quienes hayan leído las novelas anteriores de la autora, este nombre evoca un territorio propio, unas calles inventadas a medio camino entre Galicia y ninguna parte en las que nunca se acaban las historias. Por eso, sorprende que en su nuevo libro, La importancia de las cosas (Planeta, 2009), la escritora haya sustituido este escenario, su Macondo particular, por Madrid. Pero que nadie se asuste, su estilo narrativo no ha cambiado un ápice: aquí también caben las vidas de mucha gente.
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Son las cinco y media de la tarde de un miércoles tontorrón. Al salir del trabajo, me ha llamado el sol de la tarde y me he quedado comiendo en un parque. Iba por las últimas páginas de Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa. Con tal de no meterme en el metro -hacía un día tan de quedarse abrazados en el césped- he ido surcando las calles de esta ciudad de las zanjas en autobuses, sumido en las letras de Vargas Llosa. Cuando he llegado a casa, traía esa mezcla de ansiedad por terminar y gana de que nunca termine que sólo te dan las historias que de verdad te dejan algún poso. Pantaleón abandona Iquitos un poco después. Ya estoy deseando empezarme el próximo… ¿Qué tal La importancia de las cosas , de Marta Rivera de la Cruz?



