Este finde ha vuelto Evita a Madrid. Después de varios meses (¿años?) sin verla, ha estado por casa todo el finde, y hemos aprovechado para quedar con gente que hace tiempo no veía. La parte negativa ha sido que entre las comidas del viernes y del sábado y el botellón del viernes por la noche, la cocina estaba hecha unos zorros. Aunque los turnos de limpieza indicaban que me tocaba a mí limpiar, ha habido que llegar a un acuerdo de fregada compartida, porque tampoco era plan de que me comiera yo todo el marrón. Y ahí ha estado Marquitos, dándolo todo.
Y luego he hecho mi parte yo, que no se diga. Resultado: cocina limpia y reluciente -vale, no luce mucho, pero porque es vieja.
P.D. Vale, ya sé que este post es una auténtica pollada, pero es que me apetecía escribir algo sobre la cotidianidad de nuestro piso.
Un finde intenso
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Increible el antes y el después. El antes ya me era familiar, el después no tanto, jeje.
Bien trabajao!!!
A ver cuándo te vienes por aquí, so moña, que tienes unas pertenencias mías. Y tranquilo, que no te vamos a obligar a jugar al Pro-Evolution hasta que no hayas mejorao.
Cuchillo es un crack en este tipo de posts… A ver si conseguimos que retome el blog.
INCREIBLE! Es la palabra que conviene más pa este acontecimiento!
Mira Marcos qué elegante se pone pa fregar…