Cuando Madrid y yo despertamos grises


Últimamente, la mayoría de los días despierto gris. No sé lo que hacer al salir de la cama, tengo la impresión de que los minutos se me escapan entre los dedos. Y busco la compañía como si fuera lo único que pudiera salvarme. A veces, Madrid se despierta como yo, igual de gris, y se despereza con atascos y semáforos entre niebla. Entonces, la ciudad y yo somos uno, y tratamos de consolarnos mutuamente.
¿Cómo se aprende a volver a estar solo, a salvarse uno mismo, sin nadie?

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1 comentario

Archivado bajo Hablando de Míguel, Madrid, Madrid, Madrid

Una respuesta a “Cuando Madrid y yo despertamos grises

  1. La Filistea

    Pues se aprende y quizá hasta haya cierta resignación.

    Ánimo!

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