
Marta Rivera de la Cruz, este jueves
Puede que muchos lectores descubrieran a Marta Rivera de la Cruz tras quedar finalista en el Premio Planeta de 2006 con En tiempo de prodigios. Quizá para ellos fuera una sorpresa descubrir Ribanova, la ciudad de los infinitos personajes. Para otros muchos, quienes hayan leído las novelas anteriores de la autora, este nombre evoca un territorio propio, unas calles inventadas a medio camino entre Galicia y ninguna parte en las que nunca se acaban las historias. Por eso, sorprende que en su nuevo libro, La importancia de las cosas (Planeta, 2009), la escritora haya sustituido este escenario, su Macondo particular, por Madrid. Pero que nadie se asuste, su estilo narrativo no ha cambiado un ápice: aquí también caben las vidas de mucha gente.
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Pues efectivamenente (a priiii), otra semana que se va, otras fiestas que pasan y otros mondongos que ya no volverán. Aquí en Prisacom andamos como de mundanza, nos cambian de mesas todo el rato y, mientras, yo termino mi última semana trabajando de tarde. A partir de la semana que viene, vuelve el horario «normal»: curraré de 10 a 7, mejoraré mi vida social (más?), volveré a árabe (eso es lo que más me apetece). Encanna sigue haciendo de las suyas, más fiestera que nunca, y ya tienes hasta Facebook. Además, sigo publicando cositas:
Este miércoles vuelvo a realizar una entrevista digital con otro ministro, en este caso Mariano Fernández Bermejo. Iré al ministerio, le grabaremos un vídeo con mis preguntas, y luego quedará en manos de los lectores. Ésta me la he tenido que currar más que la anterior, con dos meses de gestiones. Y eso que, al final, todo está en manos de su gabinete de prensa, de si se dejan o no. Sigo detrás de más ministros, a ver ‘si se dejan’ antes del final de la legislatura. Y de deportistas importantes –
Mi vida en la nueva casa ya ha comenzado, y tengo lo que quería: tranquilidad, vida de salón, películas, compañeros de piso. Por ahora, no hay tensiones, sino mucho buen rollo. Me noto más tranquilo, me despierto con algo similar a la felicidad. Es sencillo estar contento, aunque no siempre lo parezca.
Parece que, como suponía, el año comienza bien: he conseguido piso -en Cuatro Caminos- y me mudo este fin de semana (se necesitan brazos fuertes) y el trabajo se pone interesante.
Después de dos meses de gestiones, torturando al gabinete de prensa, he conseguido una entrevista con el ministro de Industria, Joan Clos. El ex alcalde de Barcelona 
