No se trata de incidir otra noche
en la torpe faceta de borracho literario
sino en la sensación que me persigue
de absoluto fracaso
por no mostrar a los otros lo que guardo dentro.
Pienso que, si supieran
cuántos recuerdos andan perdidos sin su beso
cantarían alabanzas de mis versos perfectos
y gritarían mis luces ocultas de domingo.
Me siento tan completo y tan irrepetible
que no soy capaz de saberme mediocre
y las escaramuzas de torpezas pasadas
se tornan soledades de libretas insomnes.
Pero estar en el medio de la nada no es fácil
-como aparcar el coche al borde del desierto-
y escuchar sin micrófono tus palabras lejanas
es igual que no verte al fondo del espejo.
No importa. Aquí me quedo. Buscadme más adentro.
Más de lo mismo
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Como siempre, me dejas sin palabras. Me sigues emocionando y erizandome la piel. Gracias Baby, por seguir escribiendo así. Besitos campeón.