Los trayectos en tren son distintos. Otros medios de transporte ofrecen otras cosas -rapidez, potencia, tiempo-, el tren te da el viaje. Sentado cómodamente en el vagón, o tumbado en el camastro del compartimento nocturno, no hay preocupaciones por el estado de la carretera, ni problemas ante tormentas o nevadas, menos aún miedo por que el viento haga temblar la nave, sólo hay paisajes. Montañas y llanuras, rastrojos, árboles, y mar de fondo. Túneles y tejados, hojas secas y campos verdes, pasando uno a uno por la ventanilla, a velocidad constante. Tchis-tchis-tchis. Sonido cansino, relajante. Tchis-tchis-tchis. Y la cabeza se evade.
Porque importa llegar, pero también saber a dónde, y desde dónde. Se viaja entre dos puntos, y hay cosas en el medio, también gana de llegar, mas relajada por un estirar las piernas en el pasillo, una caminata hasta el servicio, una conversación agradable con un compañero de asiento interesante. Hay mujeres guapas a las que mirar largo rato, durmiendo distraidas o paseando gráciles, con vestidos de colores y sonrisas magnéticas. Hay personajes literarios en el vagón de al lado, un hombre vestido de negro que no deja de mirar al mismo punto, un gordo con camisa a cuadros llegado directamente desde Minesota, un niño frágil que viaja sólo.
Princesas con el pelo corto se enfrentan a villanos, ansiosos de tíckets puros, héroes montados en caballos de hierro persiguiendo a dragones de tiempo, cárceles de railes encerrando unos ojos, esos ojos que hace tanto te esperan, alegres, bajo las vías de todos los trayectos. Porque, al viajar en tren, el cuento va incluído en el precio del billete, y es la propia historia la que te transporta a países inventados, la que muta en paisajes todos los kilómetros y en puertas abiertas cada ventanilla.





3 comentarios
31 Agosto 2008 en 11:59 pm
Por algo los trenes han generado mucha más literatura (de la buena) que los aviones… (Y no creo que sea sólo por el hecho de que existan desde hace más tiempo).
9 Diciembre 2008 en 6:12 pm
[...] la hospitalaria dignidad de algunos y el ingenio hambriento de los demás. Atravesé Europa en trenes viejos y mi pasaporte se tatuó los sellos de Bulgaria, Serbia y Turquía -aparte de los europeos del este. [...]
6 Septiembre 2010 en 1:22 pm
[...] Post relacionado: ventajas de viajar en tren 40.416691 -3.700345 [...]